miércoles, 14 de mayo de 2008

Lugares comunes II "El pasado, presente y futuro"

Lo que fue, lo que añoramos por no recordar del todo bien.
Los alientos son más dulces, el deseo es más fuerte, el calor de los cuerpos o la gracia de los juegos eran mejores.
Los chistes más animados, los lugares más grandes, las ciudades más misteriosas.
El buscar soluciones no importaba, tenías todas las respuestas, todos los sueños bien colocados y preparados para el futuro.
Pero hoy el presente es tu futuro de entonces, mañana añorarás este día, este sentimiento, a tus afectos y amores, las caricias que pides y brindas, el picante en la comida, la cerveza y los desvelos, los cigarros, los amores fugaces, extrañarás lo que no hiciste en este presente que mañana se convertirá en pasado.

sábado, 10 de mayo de 2008

Lugares comunes I "Un beso"

La respiración se detiene, los ojos se cierran y la lengua cobra vida propia enmarcada por los labios que buscan hacerse y mezclarse con los del otro.
Sabores y aromas distintos, calidez y humedad compartida en ese primordial rasgo de intimidad.
Otras veces los ojos permanecen abiertos anhelantes del contacto imaginado, los dientes chocan y muerden, las manos recorren el cuerpo al mismo tiempo que la lengua explora.
El beso siempre es lo inesperado, no importando los labios o los ojos o la saliva involucrada. Un beso se da desde ese instante en que se detienen los latidos del corazón.
La mayoría de los besos se roba, se conquista. De lo contrario es insípido, vacío.
Beso y me beso, practiqué en sueños y con paletas, con cintillas de cigarros y ramitas de cereza. Sé que el alma se captura en un beso, y su prisión es tan efímera como la duración del mismo.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Miedos IV

Ya casi es hora y tu estómago comienza a doler, casi llega de trabajar.
No te duele porque sea violento, al contrario, sólo tiene atenciones para ti, te adora porque eres lo mejor que pudo haber pasado en su vida. Eres bella, inteligente, guapa, de buena familia y él un cabrón feo, panzón, pero te sacó "de blanco", y te asegurará un futuro con muchas comodidades y un apellido que suena muy bien cuando pones tu nombre seguido por el "de Sutano".
Miras la enorme foto de la boda que cuelga en el pasillo que da a la sala. Estás radiente lo eclipsas, "la Bella y ... su marido" de él, cualquiera diría "pinche Naco", mientras que de ti y lo sabes, te han dicho que pareces salida de una revista, que te veías hermosa. Nada mal para tu enorme Ego.
Ya casi llega y el dolor de estómago sube a la cabeza, simplemente no soportas que te toque, que se acerque, pero tienes que cumplir con tus deberes conyugales.
No soportas su cuerpo fofo sudando a mares sobre ti, sus manos húmedas velludas, pegajosas y frías sobre tu cuerpo. Lo haces bañarse hasta dos veces y le ordenas que se talle sus "plieguecitos". Además el asco que te producen sus besos y la maldita relación que no dura más de tres minutos. A pesar de que cierras los ojos y recuerdas a todos tus novios, la insatisfacción
aumenta el dolor de cabeza.
Llegó, lo recibes con una sonrisa hipócrita, sintiendo que la cabeza te estalla.

domingo, 20 de abril de 2008

Miedos III

Ya no tengo sueño y ni así deseo dejar la cama, ¿a qué me levanto?, ¿para qué?
Llevo más de un mes así, no recuerdo la última vez que me bañé y mucho menos cuándo me miré al espejo. Siento como se endurecen las lagañas, el sabor amargo en mi boca, las ganas de quedarme así para siempre.
Alguien arroja mis cobijas al suelo, abre la ventana permitiendo circular aire fresco y luz, me coloca debajo de la regadera así, con mi pijama encostrada y abre la llave del agua, comienzo a temblar, el agua es fría; se desprenden las lagañas de mi rostro, el agua se entibia y el vapor va llenando el baño. A ese Alguien no le gusta verme así, me arranca las ropas empapadas y me coloca shampoo, me enjabona y una vez anjuagado el cabello me arroja una toalla limpia (pensé que ya no había de esas en mi departamento), me mira y le agradezco mientras cepillo mis dientes y esa amargura desaparece; al final de cuentas es ella por la única que vale la pena vivir. Le sonrío agradecida, esperando no volver a decepcionar a mi reflejo en el espejo.

miércoles, 16 de abril de 2008

Miedos II

Atanacio creció en el campo, en su choza de piso de tierra apisonada, los bichos y culebras andan de un lado para el otro; poco a poco los hijos dejaron la ranchería para irse al otro lado. De eso hace más de treinta y ocho años.
Durante ese tiempo la ciudad se fue acercando a la ranchería hasta tragársela completa. Atanacio siguió con su chocita de piso de tierra apisonada, pero el mayor de sus hijos le mandó a hacer una casita de mampostería y material en el mismo terreno, el otro de sus hijos mandó a los del gobierno para cercar el predio y llevarle luz; otro le compró muebles nuevos, pero Atanacio jamás dejó su petate. Un día como cualquier otro, el último hijo llegó con un aparato, Atanacio nomás vió que el muchacho entraba con una caja; el hijo menor lo puso en la recámara de su papá, lo conectó y lo encendió para darle una sorpresa a su viejo, pero no le dijo nada.
Cuando la visita se fué, Atanacio entró a su recámara y escuchó que alguien hablaba, pero sabía que estaba solo, eran muchas personas dentro de su recámara, y algunas gritaban otras cantaban, a cada rato hacían música pero no veía a nadie. Temeroso, decidió cerrar la puerta, pero seguía oyendo el relajo.
Esa noche y las siguientes, Atanacio durmió muerto de miedo en la sala, extrañándo su petate.

lunes, 14 de abril de 2008

Miedos I

Josuá, el claustrofóbico salió de su última consulta con su Psicólogo, estuvo a punto de dirigirse a las escaleras pero oprimió el botón. El ascensor abrió sus puertas; Josuá tragó saliva, inhaló profundamente y entró. El temor comenzó a descender junto con él.

domingo, 13 de abril de 2008

El vecino

Ya lo vi, ahí esta sentado frente a la ventana, ha de esperar a que me desvista y me ponga el camisón para verme; pinche viejo depravado, como sabe que soy sola. Ojala no me haya visto, desde hace horas lo ando cachando para ver en que momento me fisgonea.
Vi como llegó en su coche, como subió a su recámara, encendió la luz, puso una de sus películas pornográficas y como comenzó a hacerse de cosas, y yo con la angustia de que en cualquier momento ese depravado me espíe. Bajó sin calzones a la cocina, porque lo vi regresar a su recámara con un vaso de leche, seguía viendo sus cochinadas, y yo asustada porque en cualquier momento se levanta y comienza a mirar por la ventana.
¡Qué bárbaro! ya se le paró de nuevo y ahí anda, duro y dale, ya ni la hace, dos al hilo, y la película no es ni nueva, es la que tenía desde el miércoles pasado, la de las güeras desabridas y ese negrote, de seguro en cualquier descuido se asoma.
Aquí tengo su recibo de teléfono que encontré en la puerta de su departamento, pero le tengo que decir sus verdades; ya está sonando el teléfono y contesta con su cosota en la mano, no reconoce mi voz y le digo que es un pinche viejo marrano, pregunta que quién es; cuelgo. Se rasca la cabeza y una nalga, se vuelve a sentar cerca de la ventana, y sigue con su cosa en la mano.
Estoy asustada, ahora sí me va a comenzar a espiar; se levanta, viene hacia la ventana y corre las cortinas, apaga la luz.
Pinche viejo pervertido, tendré cuidado, de seguro mañana me espía de nuevo.