lunes, 24 de noviembre de 2008

Escapes III

Con el cabello revuelto, el rostro y la alfombra de la sala manchados con la fétida huella del vómito, los ojos en blanco, el cuerpo lánguido, botellas de todo tipo y graduación, un solo vaso y un billete enrollado cerca de las líneas invisibles de coca sobre la mesita de centro, el cuerpo abandonado a las palabras, a la imagen de la carne azotada desde dentro con flagelos ardientes y helados.
Ella se ve de lejos, se ve a través de un espejo invisible que perfora una vida pasada, se ve muerta, una sobredosis de vida que reventó su cerebro que sangra imperceptible por dentro, desbordando la sangre que aparece en un hilillo desde la fosa nasal. Un claro de sol ilumina beatífico regalándole una aureola de motas de dorado polvo.
La Poeta quiere gritar, despertarse en ese cuerpo ajeno y propio.
Pero despierta de ese ensueño en su propio y ajeno cuerpo, esta sobresaltada, la respiración a mil. Vio desde afuera la última vez que se paró tan cerca del precipicio, pero en esa ocasión dió el siguiente paso. Ahora ha cambiado todo, una nueva vida, los mismos problemas.
Seca sus lágrimas que le impiden ver el monitor y la revisión de una novela aburridísima que alterna con la no menos aburrida corrección de un libro de derecho.
Se asoma a la única recámara de su apartamento y mira como duermen tranquilos a los dos hombrecitos que gobiernan su vida, solloza y se asusta, pero amargamente dibuja una sonrisa en su boca. En su vida pasada no tenía por quién luchar, en esta sí.
Suspiró hondo, se volvió a sentar frente a la máquina, limpió las lágrimas tragando saliva se puso a escribir un nuevo poema sobre un viejo tema.

Para mi Hermana Sonia Silva-Rosas

5 comentarios:

Sonia Silva-Rosas dijo...

Diablos hermanito... me has arrancado las lágrimas. Es como si tú hubieras estado ahi, conmigo... es como si tú sintieras lo que estoy sintiendo... Tengo miedo... hay veces que pararse a la orilla del precipicio llama, atrae...
No sé cómo pero debo levantarme... Gracias por este texto tan real, tan cercano, gracias por estar ahi, gracias por darme el honor de transformarme en uno de tus personajes y tocarme con tu palabra, con ese don para narrar que tienes. Gracias por todo
Va un abrazo y todo el corazón de los tres mosqueteros

Hugo dijo...

gran relato, gran prueba de fortaleza, gran espiritú y un motor que puede con todo.

Felicidades.

Beatrix dijo...

Justamento esto! es lo que esperamos tus lectores.

No sabes como me laegro leerte asi.

besos mil

Juan de Lobos dijo...

Sonia:
No tienes que agradecer nada, al contrario, gracias a ti por compertir. Saludos de D'Artagnán.

Hugón:
Gracias Hermano, te agradezco tus comentarios, tu cariño y los buenos deseos, ando enrachado, ahora le sigo a la tecleada. Te quiero.

Mi Adorada Beatrix:
No tengo palabras para agradecerte tu cariño y apoyo. Creo que esto está siendo mi verdadero escape. Espero seguir a la altura de mis queridos lectores.

Cuatroletras dijo...

Te Deleitas llevando al lector a la ventana en donde lo humano cuenta una historia, dejas que el personaje viva en las letras.

Me gusto.

Felicidades.