martes, 25 de noviembre de 2014

¿No nos hemos visto antes?

Las grandes pasiones empiezan igual que los grandes odios, la primera vez que ves a otra persona y te ves en ella.

Cuando nos vimos por primera vez, muy pocas cosas quedaron ocultas, no teníamos la intención de estar juntos, tal vez ambos pensamos en una aventura pasajera, algo que a ambos nos representara como actores de una comedia romántica, sin mayores antecedentes, sin preámbulos nos abrazamos y percibimos el aroma del deseo.

El beso fue tan repentino como ansiado, pero completamente inesperado, mis manos en tu espalda y tu cuello cada vez más cerca de mis labios. Esas primeras caricias y la inevitable sensación de excitación, el temor a romper el momento, la naciente necesidad de tocar, de ver, de escuchar y a la vez perderte por completo ante tantas sensaciones.

Te ofrecí mi brazo y extrañada no supieste cómo tomarlo, entrelazamos nuestros brazos y caminamos juntos por primera vez, platicamos, nos escuchamos y percibimos que ambos compartíamos esa creciente emoción, sin detenernos a pensar que esa pasión sería tan destructiva unos meses más tarde. 

No nos importó en ese momento detenernos a pensar en lo que sucedería durante la cotidiana convivencia, los miedos que fueron apareciendo detrás de las propias inseguridades, no comprendimos que esa pasión enorme que nos hacía gemir de placer, nos encontraría una noche cuanquiera sollozando de dolor.

Seguimos, nos arriesgamos y ambos perdimos. Ahora cada uno por su lado, pensando en que ese primer encuentro nunca sucedió. Cada uno en un andén diferente en la misma estación del metro, nos miramos por una milésima de segundo, nos acordamos que fue mejor no habernos conocido, el convoy naranja interrumpe esa mirada, se detiene y llega el otro tren, titubeante pensé en quedarme en el andén, en el último momento subí para darme cuenta que te habías quedado parada en el mismo lugar.

Nuevamente arrepentido por no haberme quedado, por no haber ido a buscarte, lloré. 

lunes, 10 de noviembre de 2014

"Solo tan nosotros"

El nerviosismo y la excitación comparten el mismo espacio, el aroma de las velas que él se empeña en encender bajo la mirada tierna de ella, la botella de vino sin descorchar en la mesa, la falta de copas y de un sacacorchos, la cama invitándolos a ambos.

Un suspiro al unísono, la torpeza del primer encuentro, las palabras atoradas detrás de la emoción de la cercanía, segundos de observación y la eminencia del porqué coincidir en este lugar. Pensando en fracciones de segundos en el siguiente paso, darle vida a las fantasías, abrirse paso entre el humo del incienso hasta tocar el cuerpo deseado.

Ambos se evalúan, se observan, Ella siente la piel erizarse bajo su blusa, Él nota su excitación al tener su perfume, su mirada. ¿Qué se hace en estos casos? Ella se había desnudado tantas veces para él y enviado tantas imágenes, pero se sentía insegura de sí misma, de su belleza de mujer casada y mamá de una nena.

Él siempre tan solitario, deseando devorarla de inmediato, arrancarle la ropa y acariciar la piel desnuda, tantas veces imaginada, al mismo tiempo contenido, deseando no tener que dar el primer paso. Recordó el beso en la recepción del hotel y la reacción de ambos, se comenzó a acercar despacio, cazando, evaluando cada una de las posibilidades.

Ella esperando su movimiento, gritando con la mirada el deseo de ser besada nuevamente, la humedad y el calor recorriéndola en olas suaves, se acercó un par de pasos hacia él, hacia la cama. Cerró los ojos en el instante en que sintió las manos de él sobre su talle, atrayéndola despacio y firme, sin abrir los ojos comenzó a sentir los labios húmedos de su nuevo amante.

Ambos aspiraron el aroma de sus cuerpos, la ropa comenzó a caer despacio, expuestos, imperfectos y deseados ambos; el sabor de los besos, menta con cereza  y yerbabuena, la lengua tocando las comisuras de ambos juegos labios; se recorren sin prisas, se contienen ambos entre sus brazos y se acercan despacio a la cama, sonríen. Las manos sujetando el cuello o la espalda, las nalgas o muslos, el sudor condensándose entre esos cuerpos.

No hay nada que decir, sin embargo se murmuran sus nombres ficticios cerca del oído, mientras siguen lamiendo, besando, aspirando el perfume de su desnudez y la combinación de la transpiración de ambos. Se acarician, las uñas recorren hombros, brazos, piernas, rozan sin arañar, sin lastimar, anudados ahora sobre la cama, los dos tensan y relajan sus cuerpos a cada toque, a cada beso incompleto que va de la boca al cuello o a los ojos.

La respiración se acelera despacio, las palabras dulces y suaves son reemplazadas por palabras de una sola sílaba, la pasión comienza a rebasar los límites del cuerpo, en dos segundos de cordura Él la protege con una suave armadura transparente, la humedad lo invita a finalmente invadirla por completo.

Ambos cuerpos se tensan y empujan hacia el otro, resbalan, tocan, siguen los besos y un largo gemido acompaña la primera embestida, los brazos de Él a los lados del cuerpo de ella, los músculos tensos, la espalda amenazante, las miradas brillantes y emocionadas sincronizadas a la segunda embestida, el sabor de un nuevo beso, de los labios trémulos a la caricia, el arco dibujado en el cuerpo femenino y nuevos aromas almizclados y dulces, la tercera embestida, los ojos en los ojos, el cuerpo dentro del cuerpo.

Los movimientos rítmicos, el vacío en el vientre y la sensación cada vez más placentera, no hay ninguna otra sensación que aquella llevada en la mirada cómplice, las sonrisas, los gemidos, el sonido que juega un nuevo papel en los labios de Ella, miles de palabras monosilábicas, bufidos y gruñidos masculinos.


Ambos cuerpos se preparan para estallar, se miran, no dejan de mirarse, comprobando que estos instantes de realidad se convierten en algo muy superior a lo imaginado, se sacian de besos y desean más, Ella vibra y deja escapar dos, tres veces esos gritos corpóreos, En ese último estremecimiento Él se vacía en medio de un grito gutural, Ella recibe la sensación incompleta del líquido simiente. Se abrazan, lloran y se besan, ambos son uno por primera vez en la noche. 

miércoles, 5 de noviembre de 2014

"Nosotros tan solo"


En realidad todo inició como un juego para mí, un coqueteo que fue subiendo de tono hasta que comenzó a convertirse en una especie de droga. Nunca me imaginé llegar a sentirme contenta al platicar contigo y darte gusto al mostrar mi cuerpo. Sé lo que tengo y lo que produce en los hombres y a veces eso me ha metido en algunos problemas. No importa.

Cuando empezamos a mensajearnos me pareció interesante cómo te expresabas, me gustó leerte y picaste mi curiosidad, me reservé algunas opiniones y decidí que sería interesante seguirte la corriente; todos los hombres son iguales, se prenden con nada, nosotras somos más complejas que eso, aun así me imaginaba tus reacciones y por pura maldad te daba más cuerda, sin saber que este jueguito "inocente" me comenzaba a gustar.

Esa noche que me mandaste esa foto especial, todo cambió y creo que para bien, comencé a sentir mucha más confianza contigo que incluso con mi pareja, tal vez porque precisamente no convivíamos, porque para ti soy, citando tus palabras, una especie de diosa del sexo y aunque me gusta y siento, no soy para nada algo así, aunque me gusta jugar a que sí.

Lo más raro de todo este asunto, es que además de cómoda, me siento admirada y contenta. La convivencia se convierte en rutina y aunque amo a mi pareja, comencé a sentir una necesidad de conocerte, saber y averiguar si en realidad existía algo más que la atracción, cuando me propusiste vernos en persona todo esto pasó en segundos,  no te miento, me gusta lo que me mandas, pero por eso marqué para escucharte y descubrí algo en tu voz, calidez, deseo y eso me encendió por completo y no me limité, solamente disfruté y deseé que esa experiencia no fuera pasajera ni única.

Esa semana fue caótica para mí, tenía que encontrar un pretexto para dejar encargada a mi nena, para decirle a mi pareja que tenía que salir sin que él me quisiera acompañar, pensé en miles de pretextos, pero la fortuna o el diablo o mis ángeles guardianes lo resolvieron, él tendría un viaje de trabajo de una semana y saldría el miércoles en la noche, llegaría hasta el lunes siguiente. Por muy raro que suene no me sentía culpable, tal vez de buscar quién me cuidara a la nena, mi hermana no iba a poder y si se la llevaba a sus abuelos me preguntarían qué haría o por qué tenía que dejar a la niña.

Cuando me llamaste de la terminal pensé que no lo iba a lograr, pero mi vecina Tita me resolvió cuidar a mi hija en la casa, pero yo no me había arreglado. me iba a tardar, necesitaba depilarme las piernas, peinarme de menos, me quería poner uñas y necesitaba un día de 32 horas para todos los pendientes que tenía que hacer, en cuanto me dirigí a la puerta de la casa mi nena empezó a llorar y me ensució el vestido que me había puesto, me tuve que llevar un  cambio para vestirme en la estética después de la depilada, pero mejor me bañé de nuevo y me rasuré las piernas, me choca depilarme porque las piernas se me ponen coloradas en partes, de todas maneras no salí ilesa, con las prisas me corté un poco más abajo de la rodilla.

Ya vestida de nuevo escogí unos tacones que me encantaban pero me molían los pies, pensé que se verían lindos para esta ocasión tan especial, mientras me ponía agua oxigenada en la cortadita me descubrí que algunas partes no estaban bien rasuradas, me quise morir y fui por la maquinilla de nuevo, ahora sin incidentes. Me terminé de vestir y aunque me habías dicho que te encantaban las medias, sentí que no estaría bien salir así a la sala, las guardé en mi bolsa. Me perfumé con mi perfume favorito y coloqué un algodoncito con perfume en mi escote como me enseñó mi mamá.

Al verme al espejo y ver en medio de mis senos mi tatuaje, me sentí contenta, no soy la mujer más flaca del mundo, pero al verme con ese vestido y con mi cabello húmedo no pude más que sonreírme con esa sonrisa pícara que dices que tengo, ya había pasado una hora desde que me llamaste y todavía tenía que ir a la estética a ponerme uñas. Me siento emocionada, apurada y con muchas ganas de verte.

Recibí el primero de 45 mensajes recién me salía de mi cuarto, mi vecina jugaba con mi niña y las tuve que sobornar para que me dejaran salir. Cuando me subí al carro escuché un ruido que no había escuchado antes y de pronto se apagó recibí tus mensajes 24, 25 y 26 con ganas de llorar, por un momento sentí que el destino me estaba diciendo que no fuera a la cita, volví a arrancar el carro y alcancé a llegar a la estética. Ya le había dicho a Tony que tenía prisa y aunque tenía a dos quinceañeras esperando para que las arreglara, como soy cliente me dio preferencia. Me consintió y mientras me peinaba Tony una niña nueva me comenzó a poner las uñas, mi cel no dejaba de sonar, con los mensajes y en cuanto pude vi que tenía 15 mensajes tuyos sin leer. Desesperadito.

Tony me peinó en tiempo record, la niña nueva me tuvo que poner dos veces una uña y ya estaba desesperada, tanto o más que las quinceañeras. Cuando iba a pagar y al sacar mi monedero se cayó una de las medias, me quise morir de la pena, Tony me miró pícaramente. Finalmente salí de la estética, en el inter llegaron el resto de tus mensajes. De plano el carro ya no quiso arrancar y detuve un taxi, me sirvió para terminarme de maquillar, le di la indicación al taxista que no dejaba de ver mi escote por el retrovisor y en dos ocasiones casi choca. Suspiré hondo y terminé de pintarme los ojos.

llegué tardísimo, por lo regular no suelo ser impuntual, pero ni cómo hacerle, subí las escaleras y le pregunté al muchacho de la recepción si podía subir, me barrió el desgraciado y pensó quien sabe qué cosas, cuando sentí como me abrazabas por detrás, sentí un susto y el baboso de la recepción se rió, pero al sentir tu mano por primera vez en mi vientre, me estremeció, giré para verte y me miré en tus ojos, una humedad y un calorcito deliciosos me comenzaron a recorrer toda, sin más me besaste en los labios, me dejé llevar, después de todo este tiempo imaginándome cómo serían tus besos no me decepcionaste, me gustó sentirte tan cerca de mí, tus brazos rodeándome tocándome.


Comenzamos a caminar hacia la habitación, me ofreciste el brazo y enseguida me abrazaste por la cintura, no dijimos una sola palabra o no me acuerdo, no importa, me sentí protegida, deseada, querida, un poco perversa y otro poco malvada.

jueves, 30 de octubre de 2014

"Tan solo nosotros"

Nuestro encuentro fue completamente fortuito, sin esperar nada tal vez por eso hemos continuado juntos, porque jamás tuvimos expectativas el uno en el otro; bueno al principio he de confesar que sí tenía muchas expectativas, te imaginaba una especie de diosa del sexo, una ninfómana descarriada que trataba de saciar sus ganas y por eso me habías dado entrada.

Te imaginé con un corsé de cuero negro, botas altas de tacón y nada más. Había visto tus fotos, algunas muy sugerentes y ese exótico tatuaje en medio de tus senos, llamaste mi atención de inmediato con tu mirada, tu boca y ese revelador escote. Decidí iniciar una charla casual, tal vez empezar por el clima o la inseguridad de nuestro país pero después y meditándolo mejor, decidí que lo mejor era tratar de conocerte aunque no acostumbro intimar demasiado con las personas que conozco en las redes sociales, solamente me involucro de manera profesional, pero hay algo en ti que hace en mi cuerpo una reacción en cadena y solamente al mirar tus imágenes.

Sin nada que perder inicié una plática aparentemente desinteresada, eres reservada y eso me encantó, poco a poco nos comenzamos a conocer, yo tratando de controlar mis ganas y deseando que esas mismas ganas las compartieras conmigo; supimos un poco de la vida de cada uno, deseaba ser especial para ti, que lo que me cuentas sea exclusivo para mi conocimiento, para que te de una opinión o un consejo, lo que te he compartido así ha sido, solamente tú lo sabes.

Todos los días despierto ansioso y reviso mis mensajes, con suerte aparecen algunas palabras tuyas y con más suerte aún alguna foto. Tal vez esa mañana empezó verdaderamente todo; después de ver tu imagen mostrándome un poco más que tu generoso escote y apenas una sonrisa de labios carnosos sobre tus senos, mi reacción fue inmediata y en todo el día no pude concentrarme en mi trabajo, medité toda la tarde si debería de corresponder a tu regalo y llegando a casa me tomé una foto y sin pensarlo más la envié. Pasaron unos minutos y respondiste con una carita feliz, un dulce calor se apoderó de mí ser.

Son extrañas y deliciosas todas y cada una de esas sensaciones algunas de latente excitación solamente al leerte, otras cada vez que compartimos imágenes electrónicas; hasta aquella madrugada que me armé de valor y te propuse vernos en persona, marcaste de inmediato y por primera vez te escuché, tu voz me sedujo, aunque todo lo que hasta ese momento habíamos compartido pasó a un segundo plano cuando me dijiste que aceptabas el encuentro. Mí pasión volvió a crecer y te envié la prueba de ello, una imagen solamente para ti.

Una semana después preparaba mi mochila con un cambio de ropa, media docena de velas con aroma, unas cuantas varitas de incienso y una botella de vino tinto. En cuanto salí de la oficina me dirigí a la terminal de autobuses y compré el boleto hacia tu ciudad, acordamos que en cuanto llegara te llamaría para decirte en dónde me iba a hospedar, así lo hice apenas llegando, te marqué y me dijiste que tenías que arreglar un par de cosas, dejar encargada a tu hija y que en una hora y media a más tardar estarías conmigo.

Esperé ansioso, encendí la televisión para que me hiciera compañía, traté de imaginarte de cuerpo entero y no en fragmentos electrónicos, traté de hacerme una idea de tus verdaderas dimensiones, de tu aroma y del sabor de tus labios. Pasó  una hora y después una hora más, eran cerca de las nueve de la noche y no contestaste a ninguno de los 45 mensajes que te mandé dándote el nombre del hotel, el número de habitación y demás detalles, diciéndote 45 veces que estaba ansioso de verte. Esperé media hora más y ya moría de hambre, apagué las velas que había encendido media hora antes y bajé al lobby.

Le pregunté al encargado si había un restaurante típico cerca de ahí y me dio indicaciones para llegar al más cercano, me dijo que saliendo encontraría una cenaduría y que preguntara por doña Cata. Salí un poco malhumorado y muy preocupado por tu tardanza. Apenas saliendo del hotel un taxi verde se detuvo a entrada, bajaste bastante agitada en cuanto terminaste de pagar, te reconocí de inmediato pero no me viste, pasaste a mi lado haciendo sonar tus tacones, te ves hermosa, tu perfume quedó en el aire y olvidé lo hambriento que estaba, el malhumor y la preocupación que me embargaba.

Me acerqué a ti mientras le preguntabas al empleado por mí habitación; todavía invisible para ti te pude admirar a mi antojo, contemplé tus caderas, tus piernas torneadas por los tacones, tu cabello debajo del hombro recién peinado y alaciado de salón, comprendí el porqué de tu tardanza, eres tan alta como yo con los tacones, me gustaste más de lo que ya me gustabas; por fin escuchaba tu voz sin filtros, sentía tu aroma, tu cuerpo tan cerca.

Con cuidado desde atrás de ti sujeté tu cintura y emitiste un pequeño grito ante la mirada divertida del encargado; volteaste sorprendida, nuestros ojos se miraron por primera vez, te abracé con todas mis fuerzas después de admirarte de frente, tu discreto escote y la belleza exótica de ese tatuaje. Nos quedamos mudos unos instantes y sin decir nada más nos apretamos el uno contra el otro acercando nuestros labios para fundirnos en un delicioso y apasionado beso, el primero de la noche.


Después de ese primer beso, al tenerte sujeta de la cintura y al caminar hacia la habitación dejo de narrar esta historia, porque una vez que crucemos el umbral, podremos narrarla juntos.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Mexicalia III


El sistema de canales navegables en la Ciudad Capital Administrativa del Imperio Mexicano se rehabilitó después de 1915, una vez que los connatos de revueltas sociales fueron hábilmente controlados por el Primer Ministro José de la Cruz P. Díaz Mori. En parte como medida estratégica, pues una ciudad rodeada de agua y con solamente cuatro calzadas para acceder al centro se volvía casi invulnerable a los ataques terrestres. Además de lograr con esa construcción de canales artificiales legarle a la Ciudad, además del tan conocido epíteto de “Ciudad de los palacios”, el nombre de “La Venecia bajo los volcanes”. Sin duda se trata de una maravilla de ingeniería hidráulica sin precedentes.

Los canales han cambiado desde entonces, actualmente descuidados y llenos de basura, repletos de vendedores navegantes en chalupas, las trajineras de la ruta 2 tratan de ganarse el pasaje poniendo en peligro a propios y extraños, las pocas trajineras particulares atoradas en ese cruce de canales que a la hora del almuerzo se ponen imposibles, hacen del viaje algo un poco menos que funesto. El Alcalde de la Ciudad ha iniciado una campaña de ordenamiento civil, además del saneamiento y dragado de canales; un trabajo de drenaje cerrado que impida que los desechos sanitarios terminen en los canales o en los lagos de agua dulce

Los niños comienzan a salir de sus escuelas y los atracaderos están a reventar, la mayoría utilizan las características trajineras amarillas, los oficinistas se desplazan a la hora del almuerzo, los canales siempre transitados, algunos paralelos a las calzadas, o rodeando a los innumerables jardines flotantes a las hermosas mansiones adaptadas como restaurantes o edificios de apartamentos; cientos de chalupas, o pesadas trajineras llegan a los mercados y centros comerciales descargando sus productos, en algunas zonas de la ciudad se juntan trajineras amarradas para crear enormes mercados flotantes, la vista desde los bellos edificios de despachos o desde los departamentos construidos en cantera rosa o tezontle muestra una serie de líneas brillantes creando una cuadrícula mágica y única en el mundo.

Cayendo la tarde un grupo de Zancudos hacen malabares en medio del canal esquivando a los gendarmes y a otros artistas canaleros, abundan tragafuegos y niños vestidos de payasitos nalgones con máscaras del Primer Ministro del Imperio. Los oficinistas comienzan a salir de sus centros de trabajo y se dirigen a la pulquería más cercana, algunos otros al billar o a los teatros de variedad. Las líneas de tranvías que recoren por tierra la ciudad complementa la red acuática.

La vida cotidiana en la Ciudad es pintoresca, la noche recibe a los paseantes en trajineras de fiesta, puedes beber cerveza, vino o pulque, algunas ofrecen antojitos o cenas completas; algunas implementan tours musicalizando el paseo con marimba, con mariachis y otras, las que ofrecen una experiencia romántica son amenizadas por tríos. Las trajineras han incorporado a sus talentos a grupos andinos o trovadores cubanos, las veladoras en las proas de estos humildes y prácticos transportes le dan un toque irreal, todas las noches se disfrutan y muchos trasnochadores terminan en la plaza de Garibaldi o en los famosísimos caldos de Indianilla, cerca de la terminal de tranvías.


Dejando de lado el mal olor y la basura de algunos canales, los esfuerzos gubernamentales para hacer de la Ciudad de México la Joya de la corona imperial va ganando adeptos; la ciudadanía empieza a tomar conciencia ensucia cada vez menos, desea regresar el esplendor a esos canales en los que sus abuelos navegaron y describieron tantos poetas y novelistas, finalmente es en beneficio de todos.

lunes, 20 de octubre de 2014

Viaje a Geadanimus

Para Neborah no todas las cosas a las que hacían referencia le eran totalmente desconocidas, comprendía el idioma, de hecho comprendía más de 17,554 formas de lenguaje y comunicación, incluso lo que en este planeta le llaman “telepatía”, obviamente era más fácil comprender la imagen mental de algún objeto o su aplicación, dentro del contexto. Lo que no terminaba de comprender era cómo lograban los humanos decir algo, pensar en otra cosa y sentir de diferentes maneras y todo al mismo tiempo.
Recordó su primer viaje a Geadanimus, su primera transformación en humana, la mayoría de los humanos la encontraban sumamente atractiva y al parecer al tenerla cerca la mayoría pensaba en aparearse con ella, de acuerdo a la primitiva forma de hacerlo de los humanos, resultaba extraño y a la vez divertido el escuchar la conversación y descubrir todas las imágenes mentales que iban creando en su presencia.

Los humanos le divertían mucho, eran tan caóticos y complejos como cualquier habitante de HIyyatta, con la diferencia que los humanos no devoraban tu alma. Cada vez que Neborah viajaba al planeta Geadanimus, o mejor conocido como Tierra, pasaba tres o cuatro ciclos temporales, cambiando de cuerpo y género, lo que no era difícil, pues en su planeta natal son energía pura y la energía no tiene género alguno.

Había decidido que en este viaje a Geadanimus solamente usaría un cuerpo femenino y estudiaría todos los comportamientos humanos, ya le habían advertido que ese tipo de investigación, puede resultar muy desgastante y en algunos casos hasta peligrosa. A Neborah no le importó realmente, quería adentrarse en el cuerpo como nunca antes lo había experimentado, uno de sus relativos (familiares), lo había hecho en quince ocasiones es tantos planetas diferentes y le dijo que no tuviera miedo, que su esencia era tan poderosa que estaría a salvo.

Se concentró y el cuerpo se estremeció, una delicada y frágil forma humana contenía su ser de energía pura, decidió que el mejor era usar un cuerpo que los humanos contemplaran como algo normal y no llamase mucho la atención. Hizo mentalmente una imagen, de lo que considera un cuerpo promedio, cabello largo y oscuro, ojos cafés, un metro sesenta de estatura, y una edad aproximada de treinta años terrestres, salió del callejón donde había aterrizado, caminó tranquila hacia la calle, al voltear a la izquierda sonrió al ver su imagen reflejada en una enorme vidriera, siguió el rumbo tratándose de acostumbrar a su cuerpo.

La gente volteaba a verla extrañada, las mujeres tapaban los ojos de sus acompañantes y de sus niños, algunos muchachos comenzaron a gritarle cosas, Neborah muy segura de sí misma siguió caminando sin prisas sonriendo al sentir la calidez del sol sobre su piel, la brisa que hacía que su larga cabellera se moviera libremente. Minutos después la alcanzaron un par de policías femeniles. Quienes sin mediar palabra le colocaron una chamarra encima, y la metieron dentro de una patrulla. Neborah, en su emoción de estrenar un cuerpo humano cometió un error de principiante, olvidó vestirse.

lunes, 13 de octubre de 2014

Mexicalia II

La brigada de Súper Policías, descendía de sus vehículos descubiertos, continúan el patrullaje a pie, los niños los rodean fascinados, los saludan, las capas ondeando a cada paso, sus botas brillantes, sus torsos desnudos luciendo impresionantes musculaturas, las máscaras azul marino y azul cobalto que cubren sus rostros, el resto del uniforme lo componen unas mallas reforzadas con rodilleras, existen dos tipos de máscaras, las primeras completas en las cuales solamente se asoman los ojos, la nariz y los labios del elemento policiaco, siendo estás las preferidas por los policías veteranos, las máscaras de los novatos con abertura en el mentón. Las nanas y las mamás suspiran por lo bajo al verlos, los hombres los miran con admiración y un poco de envidia.

Su imagen inspira respeto y emoción. Cada máscara aperentemente es idéntica una de la otra salvo por el número de placa de cada elemento, la delincuencia ha descendido considerablemente desde que se creó esta brigada policiaca, los ciudadanos se sienten más seguros y el turismo ha regresado a la ciudad, además de haber disminuído considerablemente los casos de vampirismo y licantropía.

En cuanto al combate de la delincuencia, este grupo especial de la policía capitalina ha desarrollado en base a la lucha libre mexicana una serie de movimientos de defensa personal y de sometimiento, son expertos en lucha al ras del pavimento e incluso se han reportado casos en los que los Súper Policías han hecho lances mortales desde buzones, bancas o botes de basura. La técnica más utilizada es "El sometimiento policial" una llave consistente en una palanca al brazo combinada  manita de puerco. dolorosa pero que no deja secuelas graves.

Cada pareja de Súper Policías Detectives (el grado máximo entre los Súper Policías Operativos) cuenta con una patrulla descapotable de tipo deportivo, lo que deja las capas azules moverse libremente.

No es sencillo ingresar a la Académia Metropolitana de Lucha Policial,  los mejores luchadores del país, tanto rudos y técnicos, ofrecen sus enseñanzas a todos los aspirantes a Súper Policías, después de tus primeros seis años en gymnasium (lo que equivale a la desaparecida educación primaria), los adolescentes cubren su servicio social deportivo en los distintos Gymnasiums superiores y de ahí eligen entre una carrera deportiva profesional social, ya sea en la policía, fuerzas armadas o como entrenadores.

Desde que se inició el programa de Gymnasiums la delincuencia juvenil, las adicciones y la obesidad han disminuído sensiblemente en toda la sociedad, la filosofía de la Lucha Libre Mexicana en donde los valores familiares son retomados de manera importante, la nocion ética del bien y del mal y la salud física como refuerzo a la salud integral han logrado grandes logros sociales. El programa se ha tratado de replicar en otros paises, sin embargo nada supera el espíritu mexicano.