lunes, 10 de noviembre de 2014

"Solo tan nosotros"

El nerviosismo y la excitación comparten el mismo espacio, el aroma de las velas que él se empeña en encender bajo la mirada tierna de ella, la botella de vino sin descorchar en la mesa, la falta de copas y de un sacacorchos, la cama invitándolos a ambos.

Un suspiro al unísono, la torpeza del primer encuentro, las palabras atoradas detrás de la emoción de la cercanía, segundos de observación y la eminencia del porqué coincidir en este lugar. Pensando en fracciones de segundos en el siguiente paso, darle vida a las fantasías, abrirse paso entre el humo del incienso hasta tocar el cuerpo deseado.

Ambos se evalúan, se observan, Ella siente la piel erizarse bajo su blusa, Él nota su excitación al tener su perfume, su mirada. ¿Qué se hace en estos casos? Ella se había desnudado tantas veces para él y enviado tantas imágenes, pero se sentía insegura de sí misma, de su belleza de mujer casada y mamá de una nena.

Él siempre tan solitario, deseando devorarla de inmediato, arrancarle la ropa y acariciar la piel desnuda, tantas veces imaginada, al mismo tiempo contenido, deseando no tener que dar el primer paso. Recordó el beso en la recepción del hotel y la reacción de ambos, se comenzó a acercar despacio, cazando, evaluando cada una de las posibilidades.

Ella esperando su movimiento, gritando con la mirada el deseo de ser besada nuevamente, la humedad y el calor recorriéndola en olas suaves, se acercó un par de pasos hacia él, hacia la cama. Cerró los ojos en el instante en que sintió las manos de él sobre su talle, atrayéndola despacio y firme, sin abrir los ojos comenzó a sentir los labios húmedos de su nuevo amante.

Ambos aspiraron el aroma de sus cuerpos, la ropa comenzó a caer despacio, expuestos, imperfectos y deseados ambos; el sabor de los besos, menta con cereza  y yerbabuena, la lengua tocando las comisuras de ambos juegos labios; se recorren sin prisas, se contienen ambos entre sus brazos y se acercan despacio a la cama, sonríen. Las manos sujetando el cuello o la espalda, las nalgas o muslos, el sudor condensándose entre esos cuerpos.

No hay nada que decir, sin embargo se murmuran sus nombres ficticios cerca del oído, mientras siguen lamiendo, besando, aspirando el perfume de su desnudez y la combinación de la transpiración de ambos. Se acarician, las uñas recorren hombros, brazos, piernas, rozan sin arañar, sin lastimar, anudados ahora sobre la cama, los dos tensan y relajan sus cuerpos a cada toque, a cada beso incompleto que va de la boca al cuello o a los ojos.

La respiración se acelera despacio, las palabras dulces y suaves son reemplazadas por palabras de una sola sílaba, la pasión comienza a rebasar los límites del cuerpo, en dos segundos de cordura Él la protege con una suave armadura transparente, la humedad lo invita a finalmente invadirla por completo.

Ambos cuerpos se tensan y empujan hacia el otro, resbalan, tocan, siguen los besos y un largo gemido acompaña la primera embestida, los brazos de Él a los lados del cuerpo de ella, los músculos tensos, la espalda amenazante, las miradas brillantes y emocionadas sincronizadas a la segunda embestida, el sabor de un nuevo beso, de los labios trémulos a la caricia, el arco dibujado en el cuerpo femenino y nuevos aromas almizclados y dulces, la tercera embestida, los ojos en los ojos, el cuerpo dentro del cuerpo.

Los movimientos rítmicos, el vacío en el vientre y la sensación cada vez más placentera, no hay ninguna otra sensación que aquella llevada en la mirada cómplice, las sonrisas, los gemidos, el sonido que juega un nuevo papel en los labios de Ella, miles de palabras monosilábicas, bufidos y gruñidos masculinos.


Ambos cuerpos se preparan para estallar, se miran, no dejan de mirarse, comprobando que estos instantes de realidad se convierten en algo muy superior a lo imaginado, se sacian de besos y desean más, Ella vibra y deja escapar dos, tres veces esos gritos corpóreos, En ese último estremecimiento Él se vacía en medio de un grito gutural, Ella recibe la sensación incompleta del líquido simiente. Se abrazan, lloran y se besan, ambos son uno por primera vez en la noche. 

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