miércoles, 21 de abril de 2010

Visión del apocalípsis III

Me veo sudoroso, sediento, comienzo a sentir verdadera envidia de todos aquellos que perecieron en los terremotos, en las inundaciones, en las explosiones, en la última guerra y con los virus mutados.
Sentí envidia hasta el momento en que vi a una de esas víctimas, con seis o siete semanas de putrefacción a cuestas, caminando lentamente hacia mi.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

si, envidia, en el fin de los tiemos el agónico natural... es el más desafortunado, no?

incitatüs dijo...

Con gusanos de entre los ojos.
Exibiendo rastros de restos.